Existe un viejo camino, antaño trajinero, que atravesando el Valle de Buelna permitía desde tierras adentro y hasta nuestros puertos pesqueros, acarrear las mercancías que habrían de exportarse allende los mares y que según su naturaleza fueron dando nombre a esta senda, viniendo a llamarse «Camino de las harinas», «Camino de los vinos» o «Camino de las lanas».

Trasiego de mercaderías en esta entrañable ruta, no es difícil imaginarlas en un pasado cruzada por humildes caballerías de mulas que al paso se contraen, aligeran y desaparecen, llenándose en su devenir de tierras rojizas o amarillas: adelante, despacio; cruzando sin cesar..,alejándose en este viejo camino que el 15 de noviembre de 1753 habría de alcanzar el merecido nombre de Camino Real. Recuerdo de aquel entonces y situado en la actualidad junto a la ermita de Nuestra Señora de la Rueda se encuentra el denominado Leguario, mojón cuya inscripción «SEIS LEGUAS Y MEDIA» se encargaba de indicar al viajero la distancia que le separa de la capital de Cantabria. Otros dos mojones situados en Pie Bandera y a orillas del regato Rumiales en Las Caldas de Besaya se unen al anterior para, atravesando el tiempo, ofrecerse como eternos guías de los caminantes.

Balneario de las Caldas
Estelas Gigantes